Recuerdo que abri un ojo, mi sentido hizo que el otro hiciera lo mismo,
comencé a repartir señales a mi cuerpo para saber que todo
funcionaba de manera correcta.
Dedos del pie moviendose.
Respiración dilatada.
Pene erecto.
Mano derecha en forma de puño lista para cualquier ataque;
las señales no sirvieron para ponerla en su estado natural.
En ese momento descubri que amaneci con ganas de matar
a alguien, nefasto despertar con el ceño fruncido y darse cuenta
que ni el canto de unos gorriones logran esclarecer tu dia.
Ducharse con la furia del algo no descriptible.
Verse en el espejo de la realidad.
Presumir las ojeras de una noche de rabia.
Ver pasar a la multitud con su monotonia andando.
Semaforo en rojo.
Periodico en mano, nuevas ensangrentadas. Politica en descenso.
Deporte mediocre.
Primera
Segunda
Mentadas de Madre.
Cafe cargado
Otro día más.
© Adrián Romero
sábado, 21 de junio de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


1 comentario:
EXCELENTE! Me gustó leerlo. Me encantó escucharlo.
K
Publicar un comentario